Cierre del primer año de ejecución

22 de enero de 2020

El primer año de trabajo ha estado lleno de experiencias de aprendizaje y organización. El primer desafío de nuestra investigación fue desarrollar una metodología mixta y multi-disciplinar, orientada a aprender a integrar los conocimientos de nuestras tres áreas de trabajo. A pesar de que las humanidades y las ciencias sociales tienen varias afinidades, hemos comprobado que los límites disciplinares que distinguen nuestras profesiones muchas veces dificultan la integración de saberes, la construcción de argumentos interdisciplinares y la generación de conceptos innovadores para definir y comprender el quehacer científico en Chile. En este sentido, nuestras reuniones quincenales permitieron poner en discusión tales límites, con el fin de abrir nuestros espacios de saber y generar un lugar común para analizar el quehacer científico en el Chile actual. Algunos temas que nutren este lugar han sido la normatividad política de la ciencia, la historia de su institucionalidad local, la interrelación entre la dimensión epistémica y social de los procesos de producción y la transferencia de conocimientos científicos en diversos contextos, como la el mundo privado y público.

Hemos podido constatar también que nuestros temas de investigación gozan hoy de un interés no menor en el mundo académico y político. Para ello, las visitas de especialistas han sido fundamentales, porque pudimos aprender de sus experiencias de investigación y de trabajo en el ámbito de la ciencia y las políticas públicas. Por otra parte, el estallido social tuvo un efecto inesperado en nuestra agenda, ya que abrió la posibilidad de instalar nuestras discusiones en un contexto ciudadano amplio, pluralista y comprometido, en el que la pregunta por el rol social y cultural de la ciencia se posicionó en el centro de múltiples conversatorios, asambleas y reuniones en las que pudimos participar como expositores y audiencia.

Respecto al trabajo realizado, hemos podido colaborar con éxito con dos centros de investigación científica nacional, un laboratorio financiado por FONDAP y otro por ICM. Las y los científicas/os nos acogieron con interés, Así, este primero año hemos podido comenzar a desarrollar uno de los objetivos principales de nuestro proyecto. Este consiste en definir criterios generales para una política científica nacional. Estos criterios toman en consideración problemas normativos generales, que no se relacionan tanto con la toma de decisiones en políticas públicas, como con el modo como se produce conocimiento en Chile. Como señala Pablo Astudillo en su conocido Manifiesto por la ciencia, una sana y efectiva política pública debe comprender en qué consiste el conocimiento. Nosotros abordamos esta pregunta desde distintos enfoques. En primer lugar, un enfoque institucional, que se nutre de la investigación histórica que lleva adelante la Dra. Soledad Zárate. En segundo lugar, un enfoque sobre las prácticas, cómo se práctica la ciencia en Chile. El Dra. Tomás Undurraga y el Dr. Juan Felipe Espinosa abrieron caminos para el estudio etnográfico de centros de excelencia en nuestro país, lo que nos ha permitido tener una imagen clara y situada del ecosistema de la ciencia académica en Chile. Por último, un enfoque sobre los procesos, que se nutre del trabajo histórico-epistemológico dirigido por el Dr. Juan Manuel Garrido. Con esto, nuestra hipótesis de trabajo, hasta ahora, ha sido que la política científica chilena ha pecado de concentrarse en demasiado en los resultados y menos en los procesos. Una mirada sobre los procesos puede ayudar a ampliar y refinar los instrumentos que hoy día existen en Chile.  

Finalmente, el trabajo multi-disciplinar de nuestro primer año nos ha permitido destacar, en diversos contextos de discusión y divulgación, la relevancia de las humanidades y las ciencias sociales para construir estudios cualtitativos robustos sobre el quehacer científico.

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