Carla Fardella conversa con Rai Roberts sobre ciencia, campo laboral y las paradojas de la producción de conocimiento

Nuestra colega e investigadora asociada Dra. Carla Fardella conversó con Raimundo Roberts en Jóvenes estrellas de T.xs Radio, este 6 de noviembre. En la ocasión, Carla conversó sobre sus intereses de investigación a propósito de la producción de conocimiento científico en Chile. Carla comentó que su trabajo se ocupa de analizar las subjetividades laborales, la realidad institucional del bienestar y malestar laboral y las paradojas que determinan hoy al campo laboral de la ciencia y el conocimiento en instituciones académicas.  

 

La Dra. Fardella explica que la pregunta por las condiciones laborales, las asimetrías de poder y la relación de la ciencia con la autoridad han acompañado a toda la época que llamamos Modernidad. Pero el contexto social actual que vivimos y la generación de una nueva institucionalidad para el conocimiento en Chile han generado un interés renovado en nuestras comunidades académicas. Su interés y entusiasmo por el tema del trabajo y la estructura laboral en el mundo académico surge justamente de su experiencia como profesora hora, donde descubrió que el trabajo académico atraviesa una paradoja cada vez más preocupante: se trata de un contexto de precariedad laboral y hiper-productividad intelectual. Luego de su doctorado, comenta la Dra. Fardella, “me esforzaba mucho por producir y cumplir metas”, pero este alto compromiso laboral convivía con el hecho de no tener contrato laboral. Las condiciones humanas del trabajo no están hoy cubiertas, a pesar de que la academia genera una apariencia de “éxito” cuando uno se dedica a investigar. El hecho de ver que muchas investigadoras e investigadores vivían con el mismo problema,  le hizo empezar “a preguntar por la relación entre el mérito y las condiciones laborales, que supuestamente deberían ser mejores”.

 

Respecto a esta dimensión laboral, la Dra. Fardella señala que la ciencia aún no está comprendida o gestionada como un trabajo “altamente calificado”. Todavía hay una visión romántica del trabajo científico que ha contribuido a precarizar la situación. En general, si se mira la historia y nuestro contexto todos los trabajos románticos tienden a estar precarizados. Las carreras y oficios del cuidado como la crianza, los oficios artísticos, el mundo de la música, el trabajo social, en definitiva, todas las áreas donde uno se mueve vocacionalmente, están sometida a esta visión romántica, según la cual nos “podemos ahorrar costos a partir del entusiasmo de otros”. “A mayor entusiasmo, menor cuidado por parte del Estado y las empresas respecto al oficio”, sostiene la investigadora. 

 

En nuestro contexto, uno de los temas que más se discute es lo que llama “la trampa de los indicadores”. Los indicadores nos han hecho una trampa, porque prometen representar la realidad para luego administrarla o gestionarla de manera más fácil. El subtítulo del indicador es “yo fragmento la realidad social para armar unidades de fácil gestión”. Sin embargo, esta lógica del indicador ha tenido muchos efectos subjetivos nocivos. Las investigadoras e investigadores entrevistados por Fardella suelen acusar recibo de esto como una falta de sentido del trabajo. Por ejemplo, sostiene Fardella, hoy día los investigadores padecen de lo que llamamos “paperismo”, que es el esfuerzo constante de publicar cada vez más. Esto hace que otras actividades de la ciencia queden relegadas detrás del indicador. Además, el reconocimiento en términos sociales y económicos de alguien que publica es mayor del que se dedica a hacer buenas clases, o una buena asesoría a un doctorando, o a actividades de divulgación científica. En Chile, los indicadores están mal formulados, entre otras cosas, porque las revistas extranjeras donde debemos publicar tienen mucho peso, pero ellas no están interesadas necesariamente en el conocimiento que es útil o necesario a nuestro contexto. Hay muchos investigadores hablando de temas que son relevantes para Inglaterra, problemas científicos que allá son útiles, pero no necesariamente es un tema relevante o util para el contexto local. El conflicto mapuche, por ejemplo, puede importar en esos contextos como un caso de conflicto social del tercer mundo, pero no importa como un problema político a resolver en nuestro territorio. En este sentido, Fardella sugiere que en la academia actual hay nuevas formas de colonialismo laboral.

Otra paradoja que surge en nuestro contexto es aprender a convivir con el indicador como un marco de trabajo. Por un lado, muchos investigadores tienen que adecuar sus intereses, sus motivaciones e incluso sus hallazgos en materia de “temas necesarios” a contextos académicos extranjeros. Por otro lado, indica Fardella, hemos aprendido también utilizar esta realidad como un tema de trabajo en sí mismo. Aprendemos a jugar con las fronteras del conocimiento para obtener financiamiento y al mismo tiempo tenemos que cuidar nuestras ganas por dejarnos llevar por aquello que nos entusiasma o conmueve. Esto demuestra que la investigación es una profesión muy estratégica, dice la investigadora. Está lleno de tácticas para validar socialmente el conocimiento. La ciencia, entonces, no es neutra porque se basa en “mucha vida social, mucha infrapolítica y mucha táctica”.

 

Con respecto a las políticas públicas para la ciencia en Chile, la Dra. Fardella destaca el rol de la Iniciativa Milenio y del Programa asociativo, porque pueden promover un cambio de foco en materia de financiamiento y desarrollo laboral para la ciencia y el conocimiento. Estos programas han sido fundamentales para potenciar el trabajo en comunidad, porque proponen investigaciones asociativas. Esto nos obliga a salir de la trayectoria rockstar que el modelo de Fondecyt ha prometido al investigador. Rockstar quiere decir, especifica Fardella, “un sujeto único que se para en un escenario a hacer su propio show”. Lo asociativo, en cambio, empuja a los investigadores a proponer un pensamiento más colectivo. “Esto me parece una solución tremenda a nuestra ciencia”, porque permite entender que el pensamiento científico no está en la cabeza de los científicos, sino en las relaciones que pueden generar entre distintos profesionales. Otro aspecto positivo del modelo asociativo es que pone en evidencia que “la deriva del pensamiento científico no es completamente planificable”. Esto hace que, al final del día, el pensamiento científico siempre pueda imponerse o sobreponerse a los contextos y las agendas particulares donde emerge. La asociatividad tiene la virtud de poner esto en valor y potenciarlo. 

 

Finalmente, Fardella concluye señalando que, “si los indicadores no tienen relación con las necesidades del contexto, entonces pierde valor”, porque  “el indicador actual no distingue, carecen de sensibilidad”. Este es un tema que el Ministerio de ciencia actual tiene hoy en la mira, sobre todo por las estadísticas recientes sobre la realidad laboral en ciencia y conocimiento. “Me sorprende que el presupuesto global sigue en 0,38% del PIB, pero más me sorprende que las plantas para investigadores de jornada completa han aumentado en un 30% en los últimos 20 años”, dice Fardella. Por otra parte, también es sorprendente, “y esto lo destaco, que la productividad de los científicos aumentó en un 60%, y un 80% las patentes”, a pesar de que aún hay una asimetría entre condiciones laborales y productividad. “La productividad crece mucho, pero no las condiciones de trabajo. Y esto indica que nos estamos esquilmando a nosotros mismos, a causa de la competencia y la hiper-productividad.” Frente a esto, la Dra. Fardella propone tomarse en serio preguntas respecto a la subjetividad laboral, porque nos permiten analizar por qué profesionales con un alto grado de pensamiento crítico se someten con tanta holgura a los marcos que hoy determinan a nuestra institucionalidad científica, tecnológica y de conocimiento.

 

Escucha la entrevista en Jóvenes Estrellas aquí

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