Distancias y convergencias en el desarrollo de la ciencia y la tecnología

Por Margarita Goldflam, 04 de Septiembre de 2019

Actualmente, nos podría parecer que la ciencia y la tecnología, son conceptos muy ligados, incluso casi sinónimos, como si no pudiera existir el uno sin el otro. Sin embargo, Hebe Vessuri demuestra que históricamente esto no siempre fue así, para analizarlo ella distingue tres períodos, partiendo desde un distanciamiento entre ambas esferas hasta que se fue gestando una aproximación.

 

La primera fase según Vessuri abarca entre los años 1660-1750, período donde surgió una ciencia nueva, la cual no fue un nacimiento repentino, sino que comprendía la tradición de la filosofía natural (cosmología) y las tradiciones tecnológicas (navegación). Un personaje de la época, Francis Bacon, observaba que había un gran avance de las artes mecánicas, y que lo adecuado era que estas se unieran con las ciencias intelectuales de los antiguos. Es decir, se oponía a una separación entre ciencia y técnica. Al principio así ocurrió, pero progresivamente se apartaron. Mientras el ingeniero diseñaba y mejoraba un aparato, concibiendo su acción con fines prácticos, el científico se fue guiando por intereses hipotéticos. Por ejemplo, los científicos estudiaban la teoría del ímpetu en el campo de la mecánica, pero los técnicos eran quienes desarrollaban la artillería. 

 

En la segunda etapa, desde inicios del siglo XIX y hasta 1875, en plena Revolución Industrial, los métodos productivos para aumentar la eficiencia necesitaron no solo de la técnica, sino también de la ciencia, las fábricas por primera vez emplearon algunos científicos. Sin embargo, seguía existiendo entre la ciencia y la tecnología un gran abismo. De hecho, institucionalmente la ciencia quedó radicada en las universidades, donde había un profesor que enseñaba a sus alumnos a investigar, desligado de la práctica, lo peculiar de esta profesión era que no tenía una clientela externa, sino que toda su producción teórica se concentraba en las casas de estudio. Mientras que, la tecnología se concentró en los institutos politécnicos y escuelas de ingenieros, allí se desarrollaba un conocimiento que era aplicable, el cual servía para el resto de la sociedad.

Finalmente, entre 1875 hasta el presente, según Vessuri la ciencia y la tecnología comenzaron a enlazarse. Las demandas de la Segunda Revolución Industrial hacía cada vez más preciado el desarrollo de estas. Las industrias instalaron sus propios laboratorios, que incluían a la ciencia y la tecnología, para desplegar actividades de investigación y desarrollo (I+D), así generar nuevos productos y patentes. En el ámbito académico-institucional, se fusionaron algunas carreras como la ingeniería con la química dando lugar a la ingeniería química. De modo, que la ciencia aportaba con teorías a la tecnología, mientras que la tecnología, ayudaba con sus avances técnicos en que la ciencia pudiera desarrollar sus hipótesis. En consecuencia, la diferencia entre ambas cada vez se diluyó más.

Aunque Vessuri no analiza el caso chileno en este capítulo, nuestro país no fue ajeno a estos sucesos. En el siglo XX la ciencia y la tecnología se estrecharon, incluso una de las instituciones que las fomentó contenía en su nombre ambos conceptos, Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT). Dicho organismo, creado en 1967 estableció que era urgente formular una política científica y tecnológica que, coordinada con la política económica y social, planificara estas actividades dentro del marco general del desarrollo. Ahora bien, cabría preguntarse si esta premisa ha tenido los resultados esperados. Desde luego que ha habido avances y muchos logros, Chile es uno de los países más desarrollados en ciencia y tecnología en América Latina, pero todavía queda un largo camino por recorrer.

Conicyt PIA SOC180039

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