En busca de un nuevo relato para la ciencia chilena. Visita de Pablo Astudillo.

Santiago de Chile, 27 de marzo de 2019

A comienzo del 2010, los problemas de financiamiento de Conicyt en su programa de becas puso a la institución y a los becarios de doctorado nacional en todos los medios de comunicación. Entonces, la situación laboral de los científicos en formación era desconocida en el ámbito nacional y, por primera vez en mucho tiempo, los científicos se organizaron para demandar mejoras en la situación laboral de los investigadores nacionales. Pablo recuerda que la marcha que dio inicio a todo fue convocada por la ANIP y despertó de inmediato el interés de la comunidad científica por discutir temas que, por años, no salieron de los pasillos de la academia: ¿cuál es el rol de la ciencia en la sociedad chilena? ¿Cuál es la relación entre la ciencia y la política en Chile? ¿Cómo podemos mejorar las condiciones laborales de los investigadores en formación? Entonces, recuerda Pablo, se trabajó en un petitorio con cinco puntos centrales: institucionalidad, financiamiento, política, inserción de jóvenes investigadores y divulgación. Así fue como este movimiento cimentó las bases para que los científicos comenzaran a desarrollar una relación más activa y crítica frente a las políticas nacionales que entonces definían el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

A partir de esa experiencia, Pablo decidió fundar la hoy conocida fundación Más ciencia para chile (link), cuya historia y avatares puede leerse en su Manifiesto por la ciencia. Este libro, señala Pablo, no es una revisión de la historia de la ciencia en Chile. Se trata, más bien, de un diagnóstico de la situación actual, basado en cifras y datos sobre la institucionalidad chilena para la ciencia, orientado a proponer un “nuevo relato” para el futuro científico de Chile. El libro, sostiene Pablo, argumenta que la crisis actual de la ciencia se debe a motivos estrictamente políticos. La orientación económica del Estado en materia científica, sostiene el autor, produjo una creciente desvalorización de la ciencia como fenómeno cultural, en pos de una idea utilitarista del quehacer científico. Junto con ello, la falta de una institucionalidad propia para el desarrollo científico y tecnológico del país conllevó a Pablo y otros científicos a trabajar en pos de una relación más fluida, crítica y directa entre ciencia y política.

Foto: Pablo Astudillo. 

Fuente: Universidad Autónoma de Chile

Así, durante esta mañana Pablo compartió estas ideas y conversó sobre la situación actual de su diagnóstico de crisis. Frente a las diversas opiniones de los asistentes, Pablo explicó en detalle que la crisis enfrenta ahora un nuevo escenario, uno que precisamente se caracteriza por haber desarrollado una de las propuestas que recogió su libro: la creación de un ministerio para la ciencia. Con este nuevo ministerio, concluyó Pablo, resta esperar entre otras cosas que trabaje en función del desarrollo de la ciencia y, principalmente, que contribuya a la redefinición de la ciencia básica. La idea de que la ciencia básica y la ciencia aplicada son distintas no contribuye al país y es, además, un relato impreciso, ya que la misma historia demuestra que los grandes avances por “misión”, en los que la ciencia se ha aplicado para fines concretos, han sido posibles gracias al fomento y resguardo de la curiosidad científica.

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